AYUDA CELESTIAL
- Yorleny Arias
- 25 ene
- 3 Min. de lectura

¿Saben algo? ¿Les confieso algo? Para mí, una de las cosas que más me ha hecho sentir segura desde que recibí a Cristo fue conocer tantas verdades y promesas que el Señor desea darnos y hacernos experimentar en nuestra relación con Él. Una de ellas es que contamos con ayuda celestial.
Tal vez tú me digas: “¿Y cómo puedes saberlo?” Bueno, una prueba de ello son las Escrituras, la Santa Biblia, que expresa el deseo y el corazón de nuestro Dios hacia la humanidad. Y la otra prueba es mi propia experiencia.
Un momento donde solo el cielo podía intervenir
Hubo una ocasión en mi vida en la que únicamente una respuesta celestial podía sacarme de la situación que enfrentaba. Vi manifestado ese poder divino en acción, moviendo todo a mi favor y defendiéndome donde ningún ser humano podía hacerlo.
En el año 2008 enfrenté un juicio legal donde se me acusaba de introducir droga a un centro penal. Sí, eso estaban diciendo de mí, siendo completamente inocente. ¿Cómo podía salir libre de algo así?
Solo por la poderosa mano de Dios.
En un momento oscuro y sin Cristo, mi esposo —que estaba privado de libertad— hizo caso a uno de los vendedores de droga dentro del penal. Le ofrecieron consumir toda la droga gratis a cambio de que me pidiera llevar unos zapatos al centro penal. Le aseguraron que nadie se daría cuenta. Y sí… mi esposo aceptó y me pidió que lo ayudara.
Pero ese día hubo una pelea entre bandas que vendían droga, y la banda contraria, en venganza, avisó a los oficiales lo que iba a suceder. Cuando llegué ese domingo, me dijeron: “Vamos a romper los zapatos.” Yo respondí: “Hagan lo que quieran.” Y así fue: encontraron droga.
Me llevaron al juzgado y me encerraron en una cárcel de paso mientras estudiaban mi caso. Ahí comenzó la ayuda celestial.
Normalmente, quienes ingresan droga a un penal son enviadas directamente a una cárcel de mujeres. Pero a mí me dejaron en esa celda temporal. Luego, el juez llegó —un domingo a las 5 p.m.— y me dejó ir a casa con medidas cautelares. Después supe que eso no pasa, que los jueces no trabajan fines de semana y que esos casos se resuelven hasta el lunes.
Pero Dios tenía otros planes.
Casi un año después llegó el juicio. Y para bendición de mi vida y de mi familia, salí completamente libre. Ese día el juez declaró:
“Nuestra resolución es: creemos que eres inocente. Se ordena archivar todo expediente a su nombre.”
¡Wow! Solo pudo ser la ayuda divina, el precioso Parakletos, nuestro Ayudador, el Espíritu Santo.
La Biblia está llena de ejemplos de ayuda celestial
La Palabra de Dios nos muestra una y otra vez cómo Él interviene en momentos de vida o muerte:
Daniel en el foso de los leones: los leones no lo tocaron.
Noé y su familia fueron salvados del juicio por obedecer.
Ester encontró gracia ante el rey y salvó a todo Israel de un decreto de muerte.
Y en el Nuevo Testamento, una historia que me encanta está en Hechos 12, donde la iglesia oraba unida y Dios respondió de manera sobrenatural. Esta historia nos llena de fe: cuando los hijos de Dios oran conforme a Su voluntad, Él responde. A veces será un “no”, otras será un “sí”, pero siempre habrá una respuesta.
Nuestra tarea es orar creyendo que recibiremos la ayuda que necesitamos, aunque tarde un poco. La respuesta celestial siempre llega.
Para este nuevo año…
No sé qué tipo de ayuda necesitas hoy. Pero sí sé algo:
Si clamas al Eterno por Su ayuda celestial, Él te la enviará. Y será evidente que te ama y que está dispuesto a demostrar ese amor con hechos tangibles aquí en la tierra.