Cómo disfrutar a tu hijo en vacaciones cuando debes cuidarlo y no puedes trabajar
- Pastor Rubén Saborío
- 17 ene
- 2 Min. de lectura

Las vacaciones escolares llegan… y con ellas una mezcla de emociones. Por un lado, alegría porque nuestros hijos están en casa. Por otro, preocupación: hay que cuidarlos y no siempre es posible trabajar como antes. Esto puede generar estrés, culpa o cansancio. Sin embargo, también puede convertirse en una temporada valiosa que no volverá.
1. Cambia la mirada: no es una carga, es una etapa
Es normal sentir presión económica o mental cuando el trabajo se detiene o se reduce. Pero las vacaciones no son un castigo: son una pausa obligada para conectar.
Nuestros hijos no recordarán si ese mes hubo más o menos dinero, pero sí recordarán si mamá o papá estuvieron presentes.
A veces creemos que proveer solo significa llevar dinero a casa, pero proveer también es tiempo, atención y amor.
2. Disfruta lo simple, no lo perfecto
No necesitas paseos caros ni planes complicados. Para un niño, cosas sencillas pueden ser inolvidables:
Cocinar juntos
Ver una película abrazados
Jugar con lo que ya hay en casa
Salir a caminar o ir al parque
Eso ya es un gran regalo. Las vacaciones no se tratan de llenar agendas, sino de crear recuerdos sencillos, seguros y llenos de presencia.
3. Involúcralo en tu realidad
Si estás en casa y no puedes trabajar como antes, habla con tu hijo según su edad. No desde la preocupación, sino desde la enseñanza:
“Ahora estamos juntos más tiempo, y eso es valioso”.
Puedes enseñarle pequeñas responsabilidades: ayudar en casa, ordenar juntos, colaborar en tareas simples.No es explotación, es formación. Los hijos también aprenden cuando ven a sus padres enfrentar etapas con amor y paciencia.
4. Cuida tu corazón (no solo al niño)
Cuidar a un hijo mientras no puedes trabajar puede agotarte emocionalmente. Permítete sentir cansancio sin culpa. Descansar mientras tu hijo descansa también es productividad emocional.
Respira. Ora si eres creyente. Pide ayuda si puedes. Nadie puede dar lo que no tiene.
5. Recuerda: esta temporada pasa
Las vacaciones terminan. El trabajo vuelve. El ritmo cambia.
Pero tu hijo no volverá a tener esta edad, ni esta risa, ni esta forma de necesitarte.
Tal vez hoy no estás produciendo dinero, pero estás sembrando estabilidad emocional, seguridad y amor. Y eso también es una inversión.
Conclusión
Si hoy estás cuidando a tu hijo y no puedes trabajar, no estás perdiendo el tiempo. Estás haciendo algo profundamente valioso, aunque el mundo no siempre lo aplauda.
Disfruta esta temporada. Abraza más. Corre menos. Porque algún día, cuando el silencio vuelva a la casa, extrañarás este ruido.