"Con los ojos puestos en Cristo, no en el hombre."
- Pastor Rubén Saborío

- 21 jun 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 10 jul 2025

Este es un espacio creado para escuchar testimonios y reflexionar sobre un tema que, muchas veces, evitamos conversar: el alejamiento de la fe, de Jesús y de la vida espiritual.
Sabemos que muchas personas se han distanciado de la fe o de la religión en general, y este blog no pretende juzgar, convertir ni imponer una verdad absoluta. Por el contrario, buscamos explorar con honestidad la raíz de los problemas que nos afectan.
Queremos dar voz a experiencias reales, mostrar luchas, decepciones y preguntas profundas que han llevado a muchos a tomar distancia. También deseamos reflexionar desde diferentes ángulos de la vida sobre por qué esto sucede con tanta frecuencia en las vidas de los creyentes.
Testimonio 1: Me cansé de servir.
Nombre Anónimo 35 años
Yo no nací en una iglesia, pero cuando comencé a asistir, me gustó mucho. Veía cómo las personas servían en ese lugar con excelencia y mucho amor. Yo estaba dando mis primeros pasos en Cristo y pensé: “¿Por qué no servir a Dios en este lugar?”. Entonces comencé a averiguar qué debía hacer para poder servir o qué requisitos debía cumplir. Una de las personas encargadas me fue guiando, y finalmente llegó el día en que comencé a servir.
Empecé con mucho ánimo y estaba disfrutando del servicio. Tenía muy presente que lo hacía para Dios, con excelencia. Pero, en mi humanidad, noté que no todos compartían esa misma vocación para servir. Vi personas a quienes no les gustaba el área en la que les asignaban servir; otros llegaban tarde, algunos no mostraban amor en lo que hacían, y había quienes parecían haber comido un limón, porque servían con amargura y no trataban bien a la gente. Todo esto que observé, y muchas cosas más, me fueron enfriando. Me alejé del servicio, de la fe… y me enojé con Dios.
Muchas veces, cuando servimos, ponemos la mirada en otras personas. Es inevitable, por nuestra naturaleza humana. Pero Dios, en su Palabra, nos exhorta: “Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente. Recuerden que el Señor los recompensará con una herencia, y que el Amo a quien sirven es Cristo.” — Colosenses 3:23-24 (NTV).
Esto quiere decir que debemos hacerlo como si fuera para Dios y no para los hombres. Al poner la mirada en los hombres, perdemos el enfoque. Servir es un acto de humildad y autoconocimiento. Hoy tenemos la oportunidad de redirigir nuestra mirada hacia Dios y servirle con un corazón sincero y desinteresado. Al hacerlo, el servicio se transforma en un acto de amor y adoración.
"El testimonio no es un espejo que refleja nuestra imagen, sino una ventana que deja ver la gloria de Jesús."



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