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Cuando las señales de un miembro de confianza no son escuchadas

"Testimonios que inspiran, vidas que glorifican a Cristo."


En cualquier comunidad, a menudo surge la necesidad de señalar un peligro a una persona en posición de autoridad. Esto no nace del chisme o el juicio, sino de una preocupación sincera por el bienestar del grupo.


Sin embargo, en muchos casos, estas señales no son escuchadas. Y, tristemente, lo que se previó termina sucediendo: las personas resultan lastimadas, se crean divisiones, y el daño parece avanzar mientras quien causa el problema permanece, ante los ojos de todos, "inmune".


¿Por qué las señales de alerta se ignoran?


Existen varias razones por las que un líder puede desestimar una señal crucial:

  • Confianza en las apariencias: Las personas que ocupan un cargo de autoridad—en la comunidad, en el trabajo o en la iglesia—pueden confiar demasiado en lo que ven, como el carisma, buenos discursos, talentos o una "buena imagen". Esto los lleva a subestimar la señal de un miembro de confianza.


  • Temor a la confrontación: Confrontar a alguien que parece confiable o tiene una posición de liderazgo puede ser intimidante. Algunos prefieren esperar, callar o ignorar la señal, pensando que así evitan un conflicto.


  • Subestimar la voz del miembro: En ocasiones, los líderes creen que un miembro de confianza es demasiado joven, inexperto o no comprende bien la situación. Sin embargo, la historia nos muestra que a menudo se usa a las personas más inesperadas para señalar peligros a aquellos con autoridad.


  • Falta de intuición: Una buena intuición nos permite ver más allá de las apariencias y discernir lo que es real. Cuando un líder no se guía por esta intuición, puede tomar decisiones basadas en criterios superficiales que ignoran un peligro real.


La aparente inmunidad de quien causa el daño


Cuando una señal no es atendida, la persona que causa el problema puede parecer "libre" o "inmune" ante los ojos de los demás. Pero la verdad siempre sale a la luz. Como dice la sabiduría popular: "No se engañen; todo lo que se siembre, eso también se recogerá".

Aunque la justicia no sea inmediata, tarde o temprano la verdad se revela. La aparente impunidad es siempre temporal.


Reflexión final


Esta experiencia nos recuerda que los miembros de confianza tienen una gran responsabilidad: señalar los peligros con amor y sinceridad. Por su parte, las personas en un cargo de autoridad tienen un deber aún mayor: escuchar con humildad y discernimiento, porque la verdad puede hablar a través de la voz menos esperada.


Ignorar estas señales trae consecuencias dolorosas, pero la verdad siempre sale a la luz. La pregunta que debemos hacernos es: ¿estamos dispuestos a escuchar cuando alguien nos habla con la verdad, aunque no sea lo que queremos oír?

 
 
 

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