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DE RODILLAS ANTE DIOS




Santiago 5:16 nos dice: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados; la oración eficaz del justo puede mucho.”


Un ateo escuchó el mensaje de un pastor acerca de la oración y le dijo a un amigo:

—No creo ni media palabra de lo que dijo.

Más tarde, el ateo volvió a escuchar al mismo pastor hablar nuevamente sobre la oración. Pero antes de llegar a la reunión, tomó dos naranjas. En el camino pasó frente a una señora que dormía profundamente en una silla, con los brazos extendidos y las manos abiertas.

Decidió hacerle una broma y le puso una naranja en cada mano. Al terminar la reunión, pasó nuevamente por donde estaba la señora y la vio feliz, comiéndose una de las naranjas.


—¿Disfrutó la naranja? —le preguntó.

—Sí, señor. Mi Padre es muy bueno conmigo —respondió ella.

—¿Qué quiere decir? —le preguntó el ateo.

—He estado mareada por varios días —dijo ella— y le estaba pidiendo a Dios que, de alguna forma, me mandara una naranja. Me quedé dormida mientras oraba, y cuando desperté, Él me había mandado no solo una… ¡sino dos!


El ateo quedó sorprendido al ver la rapidez de la respuesta a una oración y su efectividad. Al poco tiempo, entregó su vida a Cristo.


¡Según Santiago, ser hombres y mujeres justos nos asegura una oración efectiva y con resultados significativos!


Cuando oramos por otros, nos convertimos en socios de Dios en Su obra de salvación, sanación, consuelo y justicia. Dios puede hacer todas estas cosas sin nosotros, pero en Su plan perfecto, Él nos da el privilegio de participar con Él por medio de la oración.


¡La oración es el terreno donde la esperanza y la sanación crecen mejor! Así que, oremos humildemente y de todo corazón los unos por los otros.


Por eso, la posición más poderosa sobre esta tierra es estar de rodillas ante nuestro Padre Celestial.


 
 
 

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