¿Estás en el plan de Dios?
- Pastor Rubén Saborío

- 29 nov 2025
- 2 Min. de lectura

Una pregunta que todos debemos hacernos
Hay momentos en la vida que nos detienen en seco: noticias inesperadas, pérdidas que nos quiebran, silencios que nos obligan a mirar hacia adentro. Hoy, al recibir la noticia de la partida de una persona conocida y apreciada, nació en mi corazón una pregunta que no surge del dolor, sino de la reflexión:
¿Habrá cumplido ella el propósito de Dios en su vida?
No es tristeza porque se fue, sino la inquietud profunda de si vivió el plan que Dios diseñó para ella desde antes de nacer. Y esa misma pregunta que hoy golpeó mi corazón, te la hago a ti… y me la hago a mí también.
¿Estás caminando en el plan de Dios?
Todos decimos amar a Dios, servirle, caminar con Él. Pero la verdadera pregunta es:
¿Estás caminando fervientemente con Él y cumpliendo tu propósito en Dios?
¿Tu vida refleja que estás en el centro de su voluntad o simplemente estás viviendo por inercia?
Porque caminar con Dios no es solo asistir a una iglesia o decir “yo creo”. Caminar con Dios es:
Buscarle de corazón.
Dejar que Él dirija nuestras decisiones.
Tratar a la familia con amor y responsabilidad.
Servir a los demás con humildad.
Vivir de una manera que deje huella en esta tierra.
Si hoy fueras llamado a su presencia… ¿ya cumpliste el plan?
Esta pregunta no busca generar miedo, sino propósito:
Si hoy murieras, ¿ya hiciste lo que Dios quería que hicieras?
¿Cumpliste tu misión?
¿Amaste como Dios te pidió?
¿Fuiste ejemplo para tu familia?
¿Hablaste de Cristo cuando debías hacerlo?
¿Perdonaste lo que todavía tenías guardado?
¿Sembraste algo que bendiga a otros cuando ya no estés?
Muchos vivimos ocupados, acelerados, llenos de preocupaciones. Pero la vida —tan frágil, tan breve— nos recuerda que no vinimos solo a trabajar, pagar cuentas y sobrevivir. Vinimos a cumplir un propósito divino.
La muerte nos recuerda lo esencial
Cuando alguien parte, nos duele… pero también nos despierta.
La muerte no es el final para los que están en Cristo; es un cambio de dirección. Sin embargo, debería levantarnos una pregunta urgente:
¿Estoy listo?
No solo para morir, sino para vivir como Dios quiere que viva. Porque lo más triste no es morir. Lo verdaderamente triste sería morir sin haber vivido el propósito de Dios.
Hoy es el día de volver al camino
Si estás caminando con Dios, sigue firme.
Si te detuviste, vuelve.
Si te enfriaste, reacércate.
Si te distraíste, despierta.
Dios todavía tiene un plan contigo, con tu familia, con tu vida. Mientras tengas aliento, todavía hay propósito que cumplir.
La partida de esta persona dejó una pregunta que no debemos ignorar:
¿Estamos realmente viviendo lo que Dios quiere para nosotros?
No esperemos a perder a alguien para reflexionar. No esperemos a estar en una cama para reconsiderar la vida. No esperemos a que sea demasiado tarde para obedecer.
Hoy es el día para preguntarte:
Señor, ¿estoy haciendo lo que Tú quieres que haga? Ayúdame a cumplir el propósito por el cual me diste vida.



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