Miedo vs. Temor de Dios
- Pastor Rubén Saborío

- 31 oct 2025
- 2 Min. de lectura

La diferencia que transforma tu relación con Él
Muchos dicen: “Yo le tengo miedo a Dios”, pero si realmente lo temieran, vivirían de una manera diferente. Y es que miedo y temor de Dios no son lo mismo. Aunque parecen palabras similares, sus efectos en la vida del creyente son completamente opuestos. Uno te aleja de Dios; el otro te acerca a Él.
El miedo te separa
El miedo nace del castigo, de la culpa o de la falta de conocimiento del amor de Dios. Cuando Adán pecó en el huerto, dijo:
Génesis 3:10 (NTV)El hombre contestó: —Te oí caminando por el huerto, así que me escondí. Tuve miedo porque estaba desnudo.
El miedo te hace esconderte. Te hace pensar que Dios está enojado contigo y que no eres digno de acercarte a Él. El miedo paraliza; te hace vivir en inseguridad, en culpa y en silencio espiritual. Por eso, muchos dicen temer a Dios, pero no lo respetan ni lo obedecen, porque lo que sienten no es reverencia, sino miedo a ser castigados.
1 Juan 4:18 (NTV) En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo, es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios.
El miedo te hace huir de Dios. El amor te hace correr hacia Él.
El temor de Dios te acerca
El temor de Dios, en cambio, no es miedo, sino respeto profundo, reverencia y obediencia. Es reconocer que Dios es santo, justo y digno de toda honra. Temer a Dios no significa tenerle miedo, sino amarlo tanto que no quieres fallarle.
Cuando tienes temor de Dios:
No pecas porque te vayan a descubrir, sino porque no quieres entristecer su corazón.
No obedeces por obligación, sino por amor.
No huyes, sino que buscas su presencia.
Proverbios 1:7 (NTV) El temor del Señor es la base del verdadero conocimiento, pero los necios desprecian la sabiduría y la disciplina.
Eso significa que el temor de Dios te despierta espiritualmente; te hace prudente, sabio y sensible a su voz. El miedo produce esclavitud, pero el temor de Dios produce libertad.
¿Por qué muchos sienten miedo y no temor?
Porque el miedo es una emoción momentánea, pero el temor de Dios es una convicción del corazón. El miedo aparece cuando hay peligro o culpa. El temor de Dios permanece incluso cuando nadie te ve.
El miedo dice: “No quiero ir a la iglesia porque me siento mal.”
El temor dice: “Necesito ir a la presencia de Dios para ser restaurado.”
El miedo huye del fuego.
El temor se arrodilla ante el fuego santo.
Conclusión
El miedo te aleja, pero el temor de Dios te acerca. El miedo te hace esconderte, pero el temor te hace obedecer. El miedo nace del castigo, pero el temor nace del amor.
No le tengas miedo a Dios; ámalo tanto que lo respetes. Aprende a temerle, y verás cómo tu corazón se transforma. Porque cuando temes a Dios, caminas con sabiduría, paz y propósito.



Comentarios