top of page

Del Quebranto al Renacer: Mi Historia Después del Silencio

"Testimonios que inspiran, vidas que glorifican a Cristo."

Testimonio #5

Nombre: Anónimo

Edad: 40 años


Nunca pensé que contaría esta parte de mi vida en voz alta, pero hoy lo hago. Ya no hablo desde el dolor, sino desde la sanidad.

Durante años viví atrapada en una relación que me rompía poco a poco, mientras fingía que todo estaba bien. Mi esposo, quien asistía a la iglesia conmigo, luchaba con una adicción a la pornografía. Aunque sabíamos que necesitábamos ayuda, nos daba vergüenza buscar consejería, especialmente porque los pastores principales eran su familia. ¿Cómo decirles la verdad sin sentirnos juzgados? ¿Cómo exponer algo tan íntimo cuando lo que se esperaba de nosotros era "dar buen testimonio"?

Por eso, buscamos ayuda fuera y sí, por un tiempo las cosas parecían mejorar, pero el ciclo se repetía una y otra vez. Con el tiempo, no solo fue la pornografía, llegaron las infidelidades, muchas mentiras y la inigualable traición. Yo me rompía por dentro tratando de perdonar, de luchar, de no abandonar, de "salvar el matrimonio".

Lo perdoné una y otra vez, porque creía que el amor todo lo soporta. Pero con el tiempo entendí algo muy importante: el amor también sabe decir "basta". Dios no me llamó a ser mártir de una historia que solo uno quería sanar.

Decidí soltar, con el corazón hecho pedazos, pero también con la esperanza de que Dios aún tenía planes para mí, aunque mi historia no fuera como la imaginé. No fue fácil. Lloré muchas noches, dudé de mí misma, me pregunté si había hecho lo correcto. Pero con el paso del tiempo, Dios empezó a escribir un nuevo capítulo.

Hoy tengo un hijo hermoso, que es mi mayor alegría. Dios, en su misericordia, puso en mi camino a un hombre nuevo: un esposo especial, paciente, temeroso de Dios, que me ama con respeto y verdad. No es un cuento de hadas. Es redención.


Si estás viviendo una historia parecida, quiero decirte:


  • Tu valor no está en el estado de tu matrimonio, sino en tu identidad como hija de Dios.

  • Perdonar no siempre significa quedarte.

  • Buscar ayuda no es debilidad, es obediencia.

  • Dios puede restaurar tu corazón, aunque otros hayan elegido no cambiar.


No estás sola. Y no es tu culpa.


Conclusión: Dios hace nuevas todas las cosas


Mi historia no fue perfecta. Hubo dolor, traición y muchas lágrimas. Pero también hubo gracia, sanidad, restauración y un nuevo comienzo. Porque el fracaso no es el final cuando Dios está en la historia.

Hoy ya no vivo con vergüenza, sino con propósito. Y si mi testimonio puede levantar a otra mujer, entonces valió la pena contarlo.




Comentarios


  • Instagram
  • Facebook
  • YouTube
bottom of page