Fui a la iglesia a buscar a Dios, pero me encontraron los prejuicios.
- Pastor Rubén Saborío

- 5 jul 2025
- 2 Min. de lectura
"Testimonios que inspiran, vidas que glorifican a Cristo."

Este blog nace de una experiencia real, marcada por el dolor, pero también con un propósito claro en nuestras vidas: contar historias y situaciones que hemos vivido. Creemos que, al compartirlas, podemos ayudar a muchas personas que se sienten excluidas, juzgadas o heridas en diferentes momentos de sus vidas, incluso dentro de entornos que deberían estar llenos de amor.
Testimonio:
Nombre Anónimo.
Edad: 67 años
Esto me ocurrió cuando era joven. En ese momento, estaba en casa lidiando con muchos problemas, uno de ellos con mi esposa. Parecía que íbamos a separarnos debido a diversas situaciones. Ante tanta dificultad, decidí ir a una carpa (iglesia) que estaba cerca de mi hogar. Fui, y Dios, en su infinita misericordia, me recibió con los brazos abiertos y me convertí en su hijo, que estaba descarriado.
Los problemas no desaparecieron, pero con Dios, el camino era más fácil.
Un día, el pastor preguntó quién quería ir a evangelizar a las calles, y yo, en ese momento, levanté la mano. Al día siguiente, nos tocaba evangelizar con varios hermanos de la iglesia. Yo era una persona con muchas limitaciones, y una de ellas era económica. No tenía dinero para comprar un buen traje o ropa nueva. Fuimos a evangelizar, y me puse lo mejor que tenía. Sin embargo, un hermano no quería ir conmigo. No le di importancia en ese momento.
Después le pregunté a otro hermano qué pasaba, y me dijo que no querían ir conmigo porque mi ropa era muy fea y no era adecuada para la ocasión. En ese instante, me sentí muy mal y humillado. Me dolía el corazón y me preguntaba por qué los hermanos de la iglesia veían mi vestimenta tan mal. Te soy sincero, me aparté de la iglesia y, aunque después volví, me costó mucho debido a esa situación en mi vida...
Me pregunté cuántas veces, sin darnos cuenta, dejamos que los prejuicios nos cieguen. ¿Cuántas bendiciones hemos perdido por juzgar a alguien por su aspecto? Jesús mismo vino humilde, y muchos no lo reconocieron.
1 Samuel 16:7 RVR 1960
“Pero Dios le dijo: «Samuel, no te fijes en su apariencia ni en su gran estatura. Este no es mi elegido. Yo no me fijo en las apariencias; yo me fijo en el corazón».”



Amén