Le conté a mi pastor mi historia… y la compartió sin mi permiso
- Pastor Rubén Saborío

- 12 jul 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 12 jul 2025
"Testimonios que inspiran, vidas que glorifican a Cristo."

Testimonio #3
Nombre: Rubén
Edad: 35 años
Un acto de confianza:
Hace un tiempo tomé una decisión valiente: abrir mi corazón. Me acerqué a mi pastor con confianza y le conté parte de mi testimonio de vida. Le hablé de luchas pasadas, decisiones difíciles y del proceso que Dios ha hecho en mí. Lo hice porque creí que estaba en un lugar seguro. Pensé que un pastor es también un confidente, un guía espiritual que guarda silencio cuando alguien le comparte algo desde lo más profundo del alma.
La traición inesperada
Días después, me enteré de algo que me dejó sin palabras: mi testimonio fue contado a los padres de mi novia… sin mi permiso.
No lo supe por él. Me lo dijeron ellos. Y lo más doloroso no fue que conocieran detalles de mi pasado, sino que quien debía haberme cuidado… me expuso. Me sentí traicionado. Vulnerable. Como si lo que compartí con lágrimas hubiera sido convertido en tema de conversación sin cuidado ni respeto.
El impacto emocional
Por un momento me llené de rabia. De decepción. Pensé en alejarme de la iglesia. Me pregunté si realmente valía la pena confiar en las personas.
Pero en medio de ese dolor, el Señor me habló. Me recordó que los hombres fallan… pero Él no. Que hay pastores que son humanos, que se equivocan, que no siempre manejan con sabiduría lo que se les confía. Y me mostró que el valor de mi testimonio no se pierde por ser mal contado. Lo que Dios ha hecho en mí sigue siendo real, profundo y poderoso.
Una lección de gracia y sanidad
Entendí que el perdón es parte del proceso de sanidad. Que callar no siempre es sano, pero divulgar sin permiso nunca es correcto. Y que mi historia me pertenece… pero, más aún, le pertenece a Dios.
A quienes han vivido algo similar: no permitan que el dolor de una traición los separe del propósito. No todos actuarán igual. No todos traicionan la confianza. Pero, sobre todo, recuerden: Dios nunca lo hará. Él es fiel guardador de corazones heridos.
Hoy camino con esperanza
Hoy sigo caminando. Con cicatrices, sí, pero también con esperanza. Porque sé que todo lo que he vivido, incluso lo doloroso, será usado para bien.
“El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado.”— Salmo 34:18
Contar tu historia requiere valentía. Pero que alguien la divulgue sin tu consentimiento, duele. Este testimonio no busca señalar ni destruir, sino mostrar que incluso en medio del dolor y la traición, Dios sigue siendo fiel.
Las heridas causadas por personas dentro de la iglesia son reales, pero no son el final. Dios no abandona a los que han sido vulnerados. Él restaura, sana y continúa obrando.
Si tú también has sido lastimado por alguien en quien confiabas, recuerda esto: tu testimonio sigue teniendo valor, porque lo escribió Dios contigo. No permitas que el error de alguien robe lo que el Señor está haciendo en ti.
Sigue adelante. Él camina contigo.



Comentarios